‘La huida a Shu del emperador Ming Huang’, uno de los paisajes más famosos de la pintura china

La obra se llevó a cabo en un estilo verde azulado y está basada en hechos históricos. Destaca el rojo del emperador, pequeño frente a la naturaleza pero con presencia en la obra pese a su tamaño, y sobre todo las escarpadas y agrestes montañas que los viajeros se encontraran de camino a Shu.

Detalles de la obra Huida a Shu del emperador Ming Huang en el que se ve, vestido de rojo, al emperador cavalgado con su séquito

La pintura ‘Huida a Shu del emperador Ming Huang’ es una obra anónima anteriormente atribuida a Li Zhaodao. Hoy en día pocos expertos lo creen ya que tanto Li como su padre también pintor, Li Sixun, habían muerto cuando el motivo de la obra sucedió. Representa la histórica fuga al montañoso Shu (actual Sichuan) del emperador de la dinastía Tang Ming Huang (Xuanzong) con su concubina Yang Guifei tras la rebelión de Anlushan en el año 755.

Este rollo vertical compuesto de tinta y pigmentos sobre seda –este por suerte no ha sufrido el deterioro de ‘La ninfa del río Luo’- del característico estilo Tang verde-azul Shan Shui (en chino simplificado: 青绿山水; chino tradicional: 青綠山水; pinyin: Qīng-Lǜ Shān-Shuǐ), conseguido con los minerales azurita y malaquita verde. La importante carga de color y el estilo de líneas suaves dan a la obra un valor altamente decorativo.

Esta obra podría ser una copia de una obra de la dinastía Tang realizada en una primeriza dinastía Song que hoy en día se conserva en el Museo Nacional de Taipei (existen otras dos copias). Su nombre se ha traducido al inglés como ‘Emperor Ming-huang's Flight to Szechuanrsquo; o ‘Xuanzong's Journey to Shu’. La wikipedia tiene una estupenda versión de más de 2.000 píxels de ancho de esta obra que se puede ver en el siguiente enlace.

Se puede identificar al emperador de rojo –en la parte inferior derecha-, aparece encabezando un grupo de jinetes que está a punto de alcanzar un puente. El centro inferior del cuadro lo protagonizan un grupo de comerciantes extranjeros –los chinos nunca montaron camellos- y a la izquierda se ve como otro grupo de personajes cruza los vertiginosos desfiladeros.

La obra parece estar dividida en dos mitades horizontales, una mitad inferior bucólica, con ríos, lagos y grandes zonas de hierba para que los caballos pasturen y los jinetes descansen y otra mitad vertical, agreste y escarpada, a la que los personajes se tendrán que enfrentar cuando quieran salir del valle.

La vista sigue como el emperador y su séquito cruzaran los dos puentes de la mitad inferior y, a continuación, tendrán que subir por un difícil camino de montaña que algunas nubes blancas tapan en parte. En vertical, la obra parece estar divida de forma prácticamente simétrica, tomando gran relevancia tres grandes picos que dominan la obra. Para el poeta más conocido de China, Li Po, “la dificultad de los caminos de Shu sobrepasa la de subir a los cielos”.

Aunque los personajes de la pintura son totalmente visibles gracias a sus colores blancos y rojos sobre el verde-azulado mayoritario de la obra, quedan empequeñecidos ante la majestuosidad de los picos de las montañas y, por tanto, sus historias resultan nimias ante la grandiosidad de la naturaleza. Para posteriores generaciones de pintores, éste es uno de los ejemplos más perfectos de pintura verde azulada.

Rebelión durante la dinastía Tang

Esta obra tiene su base histórica en una rebelión que a mitad del siglo VIII removió los cimientos de la dinastía Tang. Esta rebelión estuvo protagonizada por Anlushan, un comandante del norte que obtuvo el favor de un importante funcionario de la administración, como otros comandantes del Norte extranjeros –él era de origen turco-, para que no se involucraran en los asuntos del gobierno. Un craso error.

Anslushan controlaba gran parte de las actuales provincias de Hebei, Shandong y Shanxi. Cuando murió su protector en la corte, temió por las consecuencias y puso en movimiento su ejército de un cuarto de millón de hombres con base en Beijing. Se dirigió a la capital y la resistencia Tang sucumbió con rapidez ante el ataque del enorme ejército de Anlushan.

El emperador, que recibió el nombre de Tang Ming Huang (Luminoso Emperador Tang), no acabó con brillantez su mandato: se obsesionó con una concubina, Yang Guifei, fue abandonando sus deberes de Estado y acabó llevando una vida extravagante en una corte dedicada al arte, la música y la poesía a la cual incluso invitó al célebre poeta Li Bai.

La escolta que guardaba al emperador se negó a continuar el trayecto mientras Yang Guifei, a quienes señalaban como la culpable de la debacle Tang, siguiese con vida. Por esta razón Yang Guifei fue condenada a muerte. Un episodio de la historia china que ha inspirado a numerosos poetas y pintores de épocas posteriores.

Aunque Anlushan murió en el año 757, los Tang no recuperaron el poder hasta el año 763 gracias a tropas uigures y tibetanas. No obstante, ya no volvieron a alcanzar nunca su anterior esplendor, una de las grandes edades de oro de la historia china. 

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